sábado, 21 de febrero de 2015
VIAJE 3
Una mañana como tantas, en medio del caos vial de esta ciudad, abordaron el auto una señora de mediana edad (mediana edad, ¿que se imagina uno cuando se lee "mediana edad"? ¿30, 40 años? , ahora si que, 'iré usté, eso viene siendo muy relativo, pero, perdón, me estoy desviando del asunto...)
Una señora joven vaya, ahora, usen su imaginación y coloreen en su mente, acompañada de un muchacho de no mas de 20 años, dicho joven decidió subirse al carro en el asiento delantero, a "A" no le incomoda llevar gente a su lado, ya ven, hay conductores mas antipáticos que no permiten pasajeros adelante, pero, no era el caso de "A"
En cuanto el chico y la señora estuvieron en el auto, le indicaron el destino: la zona de hospitales del sur de la ciudad, allá vamos...
En ese momento, "A" notó que el joven llevaba una bolsa con atole y una "guajolota" (¿que es eso? cualquier defeño digno de nombrarse de esta manera logrará explicarles que una guajolota es un tamal, metido en un bolillo, pilar de la nutrición matutina de cualquier capitalino)
El muchacho buscó donde colocar el atole, pregunto si podía ubicarlo en el portavasos del auto y si podía comerse su guajolota ahí , "A" asintió sin problema, inmediatamente abrió la bolsa de plastico y comenzo a degustar su desayuno, no sin escuchar a la señora detrás, diciendo "Toño, no vayas a ensuciar nada, ¿esta bien?"-Toño dijo que si y siguio en lo suyo...
Hasta unos minutos después en que de la nada, así, de pronto, comenzó a gritarle a un ser imaginario, reclamando vayan ustedes a saber que cosas, señalaba, apuntaba y le decía que no estaba en lo correcto...
"Ah caray" se dijo "A" a si mismo, "esto esta medio raro", luego entonces, la señora joven comenzó a calmar a Toño, "basta Toño, tranquilo, comete tu desayuno, ya..."
Toño nuevamente se calmaba, seguía comiendo para repetir exactamente la misma alegata unos minutos después , comia, reclamaba, la señora lo tranquilizaba, comia...
El detalle que llamaba la atencion de "A" era que el chico a simple vista pareceria un adolescente común y corriente, vaya, como cualquier muchacho que ustedes o yo vemos a diario en la calle, si, ya se...los estereotipos nos atacan...
Llegaron a su destino, y Toño no derramo una sola gota de su bebida ni morona de su desayuno...(contrario a muchos pasajeros "normalitos" que parecerían primos hermanos de don cerdo marrano)
Sobra decir que el hospital a donde llegaron era el Psiquiátrico Fray Bernardino Alvarez, en Tlalpan...
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