La dama abordó el taxi lo mas rápido que pudo e indicó su destino, aun con manos temblorosas, su mirada vagaba entre calles y personas conforme el auto avanzaba...
Mujer al parecer ya entrada en años,luego de un rato, comenzó a llorar, débilmente las lagrimas rodaban por sus mejillas y sin ruido, sus manos, marcadas por el paso del tiempo, limpiaban las lágrimas que una a una seguían corriendo...
"A" tuvo la acertada acción de no decir nada, respetuoso de cualquiera que fuese la situación que llevaba a la anciana a mostrar su tristeza, sin embargo, al cabo de unos minutos, la mujer hablo:
- ¡Ay joven!, que cosas tiene esta miserable vida, que en cualquier momento nos da todo tipo de sorpresas...a veces, no tan agradables.
- Si, tiene ud. razón...- contestó "A", siguiendo su linea de discreción
- Imagínese nada mas, hasta hoy en la mañana, pensaba que mi madre era mi madre pero resulta...que no es asi.
- No me diga, ¿que le hace pensar eso? - "A" extendió su brazo con un pañuelo desechable, la dama con un gesto le agradeció, continuando:
- Pues, hace un rato, hablando con uno de mis hermanos acerca de la herencia y casa de mis padres, me enteré, mas bien, él me lo informó. Ella falleció hace poco y yo mencionando que teníamos que reunirnos para acordar qué hacer con esa propiedad, el muy cabrón me solto así nada mas “seremos solo los hermanos, tu no tienes nada que hacer ahí, al fin, no eres hija de mi mamá”. ¿Se imagina eso joven? por un momento pensé que estaba bromeando y le dije: “¡¿como que no soy hija?!” y él, muy quitado de la pena, volvió a repetirlo: “ay, ¿a poco no lo sabias?, tú no eres su hija, llegaste muy chiquita y los demás los saben, ¿qué, nadie, nunca te lo aclaró?”
Ah, joven, ya no escuche nada más, colgué el teléfono y le marqué a mi otra hermana, igual me respondió: “así es Magda, pensé que si lo sabias...”
- ¡No! no lo sabia, nadie me dijo nada, de pronto, así de sopetón caí en la cuenta de muchas cosas, mi madre nunca me trató mal joven, siempre nos procuró, pero, honestamente, nunca sentí esa conexión con ella y siempre fue medio seca conmigo...no imagina usted el shock, estuve parada en la calle sabe Dios cuanto tiempo, hasta que le hice parada para tomar el taxi.
Nuevos lagrimones escurrían por sus mejillas,"A" ahora, tomo un pequeño rollo de papel higiénico y se lo extendió, “sirvase seño” fue la muda expresion.
- Que tremendo lo que me cuenta oiga, tiene usted toda la razón de sentirse impresionada y dolida, supongo...
- Si joven, no sabe usted, tengo 63 años y me enteró que mi mamá no era mi mamá, tantas preguntas tengo ahorita y no sé nada ni tengo forma de enterarme que pasó, no quiero, ni ver a mis hermanos....
- Me imagino seño...- ¿que mas puedes decirle a una persona que se ha enterado de algo así?
- Pero ya me voy sintiendo mas tranquila, al rato voy a platicar con mis hijos y mi esposo.
- Si, eso le va a ayudar, va a ver...-
- Gracias
Habían llegado a la dirección indicada y la señora luego de pagar su viaje se bajo del auto.
Asi, la vida da sorpresas, a veces, no tan agradables.
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